James Dean words...

"Dream as if you'll live forever, live as if you'll die today"

sábado, 31 de enero de 2009

Just a dream that I dreamed...

Y te miro a los ojos,
y sueño con nadar en ellos,
y con despertarme cada mañana junto a tu sonrisa,
y ya puestos a soñar, sueño que no hay nadie más en el mundo entero.


Al fin y al cabo, la vida se trata de sueños,
unos que se cumplen y se hacen realidad,
otros que al final se apagan y nunca se llegan a consumar.









//Traducción: Sólo un sueño que soñé//

miércoles, 28 de enero de 2009

Frágil como tantas cosas buenas...

Echo la vista atrás y recuerdo como era... ¿cómo han podido cambiar tanto las cosas? ¿Cómo he podido cambiar tanto yo? Mi manera de pensar, de sentir, de hablar, de actuar... ya nada es igual. Es como si hubiera existido un punto de inflexión en mi vida. Y a raíz de él, un antes y un después. ¿Por qué ocurre eso? Tal vez sea madurez, tal vez no, pero era menos frágil antes. Pensaba más y sentía menos. No me asustaba por nada y sólo quería escapar. Mi corazoncito no sufría sin motivo y las lágrimas no se derramaban con tanta rapidez por mis mejillas.
Luego todo cambió.
Un día algo hizo click en lo más profundo de mi alma y mi mundo se trastocó. Fue como si... ummm... como si la capa de hierro que cubría mis sentimientos se hubiera fundido tras estar en contacto con un fuego abrasador.
En este punto en el que me encuentro, con el corazón y el alma sin ningún tipo de protección, me siento más vulnerable que nunca. Siento miedo al caminar pero también al quedarme quieta, invisible, en una esquinita. Temo triunfar pero también fracasar. Lloro al tropezar y caer, pero también al respirar hondo y levantarme. Desearía estar sola cuando estoy rodeada de gente, y con una multitud alrededor cuando estoy en la soledad de mi habitación. Niego lo que siento y siento lo que niego. Todo se confunde y se vuelve claro y se convierte en un borrón de nuevo. Desearía modificar el pasado para volver a ser como antes... para que nada cambiase en mi interior... para dejar de ser un cervatillo asustado y volver a ser la fuerte de la manada.
La fragilidad me desespera. Mezclada, ya, con la impotencia de no poder ayudar a quienes quieres, se torna insoportable. Seguir adelante es lo que queda, nada de permanecer inmóvil pero ¿cómo afrontarlo? Cómo caminar cuando sólo quieres desaparecer, romper a llorar y que nadie te encuentre.

lunes, 26 de enero de 2009

Disimulando que es la primera vez...

Los primeros pasos. Las primeras palabras. El primer día de colegio. El primer examen. El primer concierto. La primera fiesta. La primera bebida. El primer cigarrillo. El primer beso. La primera sonrisa. El primer viaje. El primer novio. El primer amor. El primer sueño cumplido. La primera discusión. La primera vez. La primera ruptura. La primera compañera de habitación. La primera lágrima...
Para todo hay una primera vez. Esa, por extraña que sea, posee la cualidad de ser imposible de olvidar. Da igual el tiempo que pase. No importan las nuevas experiencias. La vez primera, aunque sólo sea el mínimo detalle, se graba a fuego en nuestra mente. Lo más sorprende es que siempre que la recuerdes te sorprenderá una sonrisa que, disimuladamente, se dibuja en tu rostro.
Una sonrisa de añoranza.
Una sonrisa de inocencia.
Una sonrisa de ilusión.
Una sonrisa de...







...Por todo lo que fue y recordaré...




...Por todas las primeras veces que pasaron y que están por llegar...

domingo, 25 de enero de 2009

Dejaba tras de sí mil cuentos de princesas, de historias de esas con un final feliz...

Un día te acuestas pensando que todo es perfecto: vives tu sueño, adoras a tus amigas y ellas a ti, estás junto a la persona a la que amas, en el lugar justo donde siempre deseaste estar. Miras tu futuro y ves exactamente lo que sucederá... lo tienes todo tan claro...
A la mañana siguiente despiertas y te das cuenta de que todo ha cambiado. Sin darte cuenta todos han ido desapareciendo... Te sientes sola y vacía... incompleta.
Relacionarse con los otros se vuelve una tarea odiosa. Pasas el día deseando volver a casa para estar sola...
Pero el tiempo pasa, y poco a poco resurges de tus cenizas. Ves la vida de otra manera. Sonríes. Te diviertes. Poco a poco tu futuro se difumina, sin siquiera darte cuenta. Vuelves al pasado y deseas quedarte en ese momento para siempre. Pero siempre llega la despedida y la vuelta a la rutina. Rutina, en parte, aguardada. Deseas que todo sea como el primer día. Tu sueños, tu vida, el mundo a tus pies... Pero descubres que nada es así. Ya no sabes donde estarás en diez años, siquiera te imaginas si el fin de semana siguiente llorarás o no. Descubres que lo único que te mantiene firme es la rutina, el trabajo, sumergirte en eso que antes formaba parte de tu sueño y que ahora consume tus días. Dejas de soñar con el mañana pues lo que ves al hacerlo te disgusta, sólo ves una vida sumida en la soledad y el caos. Te das cuenta de que las cosas no van bien. Han dejado de ir bien de un momento para otro. Pero realmente no sabes si es que no van bien o eres tú quien lo ve así.
De pronto piensas que tal vez sea dentro de ti donde, sin ningún motivo, las cosas han dejado de ir bien. Algo falla, no sabes el qué. Ese algo que antes habitaba en tu interior está desapareciendo despacio. Con cada lágrima desaparece. Con cada suspiro, desaparece. Con cada letra, desaparece...Hasta que ya no queda nada. Y luchas por levantarte cada mañana. Y luchas por sonreír y ser feliz. Y finges, y siempre estás ahí. Y piensas que tal vez esto no sea lo tuyo, que no eres tan fuerte, ni tan buena, ni tan inteligente, ni tan valiente. Y piensas en volver por donde has venido y hacer como si todo fuese un sueño del que debes despertar. Y entonces te das cuenta de que no puedes tirar por la borda tanto esfuerzo, tantas lágrimas, tanto dolor, tanta alegría, tantos sueños, tantas noches sin dormir. Y no sabes hasta cuando podrás aguantar así. Luchando. Sola. Asustada por lo que te puedes encontrar, por lo que te deparará la vida. Porque al fin y al cabo nunca has dejado de ser una niña asustada; un gatito perdido, escondido en la más recóndita esquina de un oscuro callejón en una fría noche de lluvia, perdido, sólo, desamparado, aterrorizado...

jueves, 22 de enero de 2009

Sólo necesitaba recordar que estabais ahí para volver a sonreír

Lo más difícil en la vida es fijarte una meta y luchar por conseguirla. Dejarlo todo atrás para seguir un sueño, empezando una nueva vida desde cero, con nuevos rostros, nuevos paisajes, nuevos pensamientos, nuevas sensaciones, nuevas emociones... Atravesar el arduo camino hasta ese sueño significa derramamiento de lágrimas, noches sin dormir, nervios a flor de piel y muchos dolores de cabeza, pero todo tiene su recompensa. ¿Cuál es? Parece complicada de imaginar, pero es la más grande y maravillosa del mundo: descubrir que tienes el apoyo incondicional de todos aquellos a los que quieres y, por supuesto, encontrarte con nuevas personas que te dan la mano y te ayudan a levantarte tras cada caída en tu camino.
Palabras como "recuerda que te apoyamos", "tú puedes hacerlo", "sabes que estaremos aquí para lo que necesites" te ayudan a afrontar cada mañana y a levantarte con ganas de comerte el mundo. Pero no dejan de ser palabras ¿no? Por eso lo que más te reconforta es ese pequeño momento, ese mensaje de testo, esa llamada, esa sonrisa... con la que te demuestran que, en efecto, cuentas con ellas para rescatarte cada vez que te hundes en las arenas movedizas que obstaculizan el camino a tus sueños.