Cojo la pluma decidida a enfrentarme a la hoja en blanco. Me dispongo a escribir pero no puedo. Quiero plasmar lo que siento, cómo lo siento, quién soy, por qué soy así... Intento transformar en palabras todo aquello que navega por mi alma como barco a la deriva pero una tormenta de sentimientos en forma de lágrimas me lo impide. La alegría de mi interior se convierte en pesar por haberse perdido, el dolor se hace más sufrido por habérsele dado la espalda en su momento.
Tomo aire, me tranquilizo. Empiezo el proceso de cero: cojo la pluma. La baño en el tintero. Saco una hoja en blanco. Apoyo la resbaladiza pluma en ella. La deslizo suavemente, con dulzura, y las palabras brotan solas.
"No soy ni tan fuerte ni tan feliz, ni tan triste ni tan frágil.
Sólo soy una niña que busca el camino que debe seguir para convertirse en alguien mejor, o quién sabe, tal vez peor. Una niña que se aferra a su inocencia, que madura sin acabar de madurar, que crece pero cada vez se siente más pequeña y desvalida. Esa niña que se da cuenta de que está sola enfrentándose al mundo cuando lo único que quiere es acurrucarse en el regazo de su madre, para que ella la envuelva con sus brazos protectores y nadie la dañe jamás. Aquella que se siente vacía e incompleta, que avanza sin avanzar, que quiere hundir su rostro en la almohada y llorar".
Tomo aire, me tranquilizo. Empiezo el proceso de cero: cojo la pluma. La baño en el tintero. Saco una hoja en blanco. Apoyo la resbaladiza pluma en ella. La deslizo suavemente, con dulzura, y las palabras brotan solas.
"No soy ni tan fuerte ni tan feliz, ni tan triste ni tan frágil.
Sólo soy una niña que busca el camino que debe seguir para convertirse en alguien mejor, o quién sabe, tal vez peor. Una niña que se aferra a su inocencia, que madura sin acabar de madurar, que crece pero cada vez se siente más pequeña y desvalida. Esa niña que se da cuenta de que está sola enfrentándose al mundo cuando lo único que quiere es acurrucarse en el regazo de su madre, para que ella la envuelva con sus brazos protectores y nadie la dañe jamás. Aquella que se siente vacía e incompleta, que avanza sin avanzar, que quiere hundir su rostro en la almohada y llorar".

